Ir a www.generalcable.es/Productos/Catálogoonline/tabid/365/Default.aspx Ir a www.polytherm.esIr a www.eficam.es
noticias

Autoconsumo y renovables ante la subida de la luz

Autor Javier García Breva. Artículo    Fecha: 23/10/2018
Twittear
Compartir en Facebook

Javier García Breva argumenta cómo las últimas reformas energéticas no sólo han fracasado sino que, además, han provocado una escalada continua en los precios de la luz.

La continua escalada en los precios de la luz disparó recientemente todas las alarmas, incluidas las del Gobierno que reaccionó aprobando una batería de medidas encaminadas a poner freno, de manera urgente, a esa situación y, al mismo tiempo, para ir allanando el camino hacia un nuevo modelo energético. Javier García Breva, analista de Modelos Energéticos, pone sobre la mesa los factores que, por su impacto, han condicionado la situación actual, al tiempo que alecciona sobre las consecuencias que tendrán las nuevas medidas.

Costoso fracaso

"Muerto el perro se acabó la rabia". Esto debieron pensar los ministros Miguel Sebastián, José Manuel Soria y los hermanos Alberto y Álvaro Nadal cuando pararon las renovables, redujeron retroactivamente su retribución y subieron los peajes. Pero cuando, después de miles de páginas en el BOE e innumerables cambios regulatorios, continua el descontrol absoluto en los precios de la electricidad que han subido un 85,7% en los últimos quince años, según el estudio de FACUA, ¿a quién echamos la culpa?

El precio de la luz ha demostrado que las reformas energéticas de los sucesivos gobiernos del PSOE y del PP han resultado ser una chapuza de coste incalculable. Este fracaso se explica por varias razones:

  • Error de diagnóstico sobre el origen del déficit de tarifa al confundir, sin auditoría ni transparencia, los costes reconocidos con los costes reales del sistema eléctrico y gasista.
  • Error al culpar únicamente a las renovables de la subida de la luz ignorando los sobrecostes del carbón, la sobrecapacidad gasista, los pagos por capacidad y restricciones técnicas, costes de interrumpibilidad, extrapeninsulares, derechos de CO2, dependencia de los costes de las materias primas importadas y la variabilidad climática.
  • Error por no reconocer en la regulación la evidencia de que la mayor penetración de renovables reduce los precios del mercado mayorista y la mayor participación del gas y el carbón los encarece.

Las sucesivas reformas solo tenían el objetivo de garantizar la sostenibilidad económica del sistema eléctrico y gasista, asegurando los ingresos suficientes a las eléctricas a través de un precio elevado de la energía en el mercado mayorista con medidas como:

  • No modificar la metodología de conformación de precios, manteniendo la referencia del gas y el carbón en el mercado mayorista, que son las fuentes de energía más caras.
  • Frenar la inversión en renovables y en eficiencia energética porque reducen los ingresos del sistema eléctrico y la facturación a los consumidores.
  • Trasladar a los peajes de forma automática todos los déficits del sistema eléctrico y gasista y garantizar así la financiación del sistema.
  • Cerrar el mercado a una mayor competencia y una mayor transparencia a través de la captura del regulador de la competencia (CNMC) por el poder político y las puertas giratorias, quitándole sus atribuciones y el carácter vinculante a sus decisiones.

Freno a las renovables

En el verano de 2015 el ministro Soria reconoció que renunciaba a reformar el mercado mayorista, pero la realidad es que ningún gobierno se ha atrevido a tocarlo y sigue siendo la razón por la que no hay mercado eléctrico sino oligopolio. Desde 2013 los impactos de la crisis económica, la influencia de los fenómenos climáticos y un hecho poco analizado, como la bajada estructural de la demanda eléctrica, hicieron cundir el nerviosismo y el sector eléctrico y gasista insistió, una vez más, en sacar las renovables del sistema.

El resultado a la vista está. Si las renovables, con menos emisiones, bajan el precio mayorista y, por el contrario, el gas y el carbón lo elevan, lo sensato hubiera sido hacer más renovables, sobre todo solar distribuida y biomasa. Por el contrario, se las ha frenado, penalizado y descalificado, haciendo una regulación a la medida de los hidrocarburos, principalmente el gas.

Si el ahorro de energía favorece la reducción de los costes energéticos a hogares y empresas y reduce las importaciones energéticas, se debería haber facilitado la gestión de la demanda a los consumidores. Por el contrario, se multiplicó el término de potencia que penaliza el ahorro de energía, se desarrolló un plan de contadores inaccesibles a los consumidores y se aprobó un decreto de autoconsumo plagado de barreras económicas y administrativas.

La política energética se ha pensado para un mix dependiente del exterior, obsoleto, caro y contaminante que solo se mantiene por su opacidad y falta de competencia. ¿Por qué? La mayor parte del sector energético, incluidas las redes de petróleo, gas y electricidad, son propiedad de fondos de inversión extranjeros. Este hecho explica la necesidad de aumentar cada año la rentabilidad del dividendo en las grandes compañías energéticas a costa de los derechos de los consumidores.
La falta de competencia y la falta de renovables es el resultado de una mala política energética que ha provocado el encarecimiento constante de la electricidad. La solución pasa por más renovables distribuidas y más gestión de la demanda que facilite a los consumidores su participación en el mercado eléctrico para transformar un mercado en el que solo participan cinco grandes empresas en un mercado abierto a millones de consumidores que gestionan su propia energía renovable.

Nueva regulación para abaratar el precio de la luz

La encuesta anual que elabora la CNMC para su Panel de Hogares ha constatado en todos los años, desde 2008, que la electricidad y el gas son los servicios peor valorados por los consumidores y los que más quejas reciben, un millón y medio solo en 2017. La insatisfacción se debe a sus elevados precios y a la falta de transparencia de la facturación. Pero son las decisiones del regulador las que encarecen la electricidad.

En los dos últimos años se ha responsabilizado a los fenómenos climáticos de los récords que han alcanzado los precios de la electricidad. Lo que han demostrado las sucesivas olas de frío, de calor y sequía es que el mix de generación no es el adecuado para afrontar las variaciones del clima, cada vez más extremas y frecuentes. La sequía no es responsable de que suba la luz porque el precio mayorista ha seguido subiendo con agua en los embalses; ni el alza del precio del CO2 porque la luz se ha encarecido igual con el precio del CO2 por los suelos.

La falta de competencia hace que la conformación de precios en el mercado mayorista siga referenciada al gas y al carbón, las energías más caras, y la falta de potencia renovable, la única fuente que rebaja el precio de la luz, impide la flexibilidad suficiente en el sistema para abaratar la energía.

Apoyar las fuentes de energía que más encarecen el precio de la electricidad y frenar las que lo abaratan es un error. El crecimiento de la potencia renovable está estancado desde 2013 por el RDL 1/2012, sólo representa el 0,18% de la nueva potencia instalada en los últimos cuatro años. Mientras el consumo de renovables creció en todo el mundo un 4,8% en 2015 y en Europa un 9%, en España descendió un 3,1%. Por el contrario, se han alcanzado máximos históricos de las importaciones de combustibles fósiles. En los ocho primeros meses de 2017 el déficit comercial energético se ha incrementado un 35,5%, hasta 14.693 millones de euros, y las importaciones energéticas un 43,1%. Es el coste energético más importante del que nadie habla y que se traslada a los consumidores. La subida media de la luz en 2017 fue del 13% y en 2018 ya supera el 10%.

La regulación está dejando fuera a España del rápido desarrollo tecnológico de la energía eólica, de la solar fotovoltaica, de la generación distribuida y descentralizada o del almacenamiento en baja tensión. Ver ahora cómo Castilla y León, Extremadura, Galicia, Murcia, Valencia, Cataluña o Baleares apuestan por el autoconsumo, contra la regulación del RD 900/2015, es un ejemplo de cómo el inmovilismo regulatorio penaliza al consumidor y a todo el país.

Cambios regulatorios necesarios

  • Elevar la participación de las energías renovables en el mix de generación. Cumplir los objetivos de reducción de emisiones de la Unión Europea requiere 108 GW de potencia renovable en 2033 (PWC) y entre 150 y 200 GW renovables en 2050, sin carbón ni nucleares (Monitor Deloitte). La gestión de la demanda y la generación distribuida (autoconsumo) con objetivos de almacenamiento facilitará la integración masiva de renovables en el urbanismo y el transporte, haciendo innecesaria la energía de respaldo.
  • Crear un órgano regulador independiente de la competencia que audite el sistema eléctrico y gasista, reforme el mercado mayorista, supervise los mercados energéticos, garantice la transparencia de costes y precios de la electricidad y facilite la participación de los consumidores y agregadores en el mercado eléctrico.
  • Elevar los objetivos de eficiencia energética hasta el 45% mediante el desarrollo de la generación distribuida y descentralizada con almacenamiento, promoviendo los edificios de consumo de energía casi nulo y tasas de rehabilitación anual por encima del 2%. Para cumplir la senda de reducción de emisiones de la Unión Europea, según Monitor Deloitte, debería haber 300.000 vehículos eléctricos en 2020 y seis millones en 2030; además, 3,4 millones de viviendas con punto de recarga y 80.000 en vías públicas.
  • Aprobar una estrategia de mitigación y adaptación al cambio climático que incluya una evaluación de sus impactos, especialmente los derivados de los usos de la energía, generalizando los presupuestos de carbono, vinculados a la fiscalidad (tasas o cuotas de carbono).

 Renovables y almacenamiento

En el futuro, cualquier exposición a la energía fósil será un riesgo que obligará a cambiar los modelos de negocio y la cultura energética hacia un despliegue rápido de las energías renovables distribuidas. La eficiencia energética reducirá la demanda energética hasta que los combustibles fósiles pierdan el poder de fijación de precios.

Hasta ahora la política energética se ha diseñado sobre la base de incrementos constantes de la demanda en un mercado sin competencia. Eso ya no será así; el precio de la luz se determinará, cada vez más, por el clima y la disponibilidad de renovables. El precio de la electricidad solo bajará cuando el mercado abra la competencia a millones de autoconsumidores a través de la generación descentralizada y distribuida con renovables y almacenamiento.

 


 

>>>Volver a Opinión

>>>Volver a la portada

      RSS Opinión
Partners
Ir a www.asociacion3e.org/Ir a www.anese.es

©2015. PREFIERES.es, ofrece toda la información sobre eficiencia energética y rehabilitación de los edificios. Es un portal de ERES Networking - Fevymar, S.L. Su utilización está protegida por ley y cumple las siguientes Condiciones de uso.