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Políticas más ambiciosas para la transición renovable

Reportaje    Fecha: 10/09/2019
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Mantener un sistema de energía renovables sostenible requiere un marco normativo más exigente, como se argumenta en el informe Renowables 2019 GSR.

"La inacción en las políticas de energía sostenible es la culpable de la falta de progreso en los objetivos de clima y desarrollo de la ONU". Esta es una de las conclusiones del informe Renewables 2019 Global Status Report, publicado el pasado 18 de junio por la organización internacional Ren 21. Aunque las energías renovables suministran actualmente más de un cuarto (26%) de la producción mundial de electricidad, "las tendencias recientes muestran que se necesitan decisiones políticas más ambiciosas a lo largo de todas las actividades sectoriales para hacer que el sistema de energía renovable sea sostenible".

El informe, que analiza el estatus mundial de las energías renovables, confirma que la capacidad eléctrica renovable instalada superó en 2018 a la generada por la energía nuclear y los combustibles fósiles combinados, por cuarto año consecutivo. Solo la energía solar fotovoltaica sumó 100 gigavatios (GW) en 2018, suficiente como para cumplir con el 25% de la demanda de electricidad en Francia.

A pesar de ello, la falta de "políticas ambiciosas y sostenidas" para impulsar la descarbonización en los sectores de calor, frío y transporte se traduce en que los países no están maximizando los beneficios de la transición para su población, incluida la seguridad energética y una mejor calidad del aire. "Un avance clave podría ocurrir si los países eliminaran los subsidios a los combustibles fósiles, que impulsan un tipo de energía perjudicial para el sistema y la población", sostiene Rana Adib, Secretaria Ejecutiva, REN21.

Por esta razón, el estudio incide en la necesidad de poner en marcha marcos normativos ambiciosos, lo que sería "fundamental para crear condiciones favorables y competitivas", ya que permitiría que "las energías renovables crezcan y desplacen combustibles no sólo más caros sino también con mayor emisión de carbono". Según los datos que se recogen en el informe, alrededor de 40 países han emprendido algún tipo de reforma en los subsidios a los combustibles fósiles desde 2015, pero estos subsidios continúan existiendo en más de 112 países en 2017, y al menos 73 países proporcionaron contribuciones de más de 100 millones de dólares cada uno. En concreto, el total estimado de subsidios destinados a los combustibles fósiles a nivel global fue de 300.000 millones de dólares en 2017, lo que revela un aumento del 11% con respecto a 2016.

Fotovoltaica y eólica
La energía solar fotovoltaica y la eólica son ahora las dos tendencias principales en el sector eléctrico, revela el informe. Así, más de 90 países tenían más de 1 GW de capacidad eléctrica de energía renovable instalada mientras que 30 países tenían más de 10 GW. Al menos nueve países generaron más del 20% de su electricidad con energía solar fotovoltaica y eólica (Dinamarca, Uruguay, Irlanda, Alemania, Portugal, España, Grecia, Reino Unido y Honduras).

Otra de las conclusiones del estudio es que la incorporación de la energía renovable ya no depende de solo unos países. En 2018, el despliegue global de energías renovables mantuvo un ritmo constante en general, aunque ligeramente superior en la Unión Europea.

En contraste, las nuevas instalaciones puestas en marcha y la inversión en China han disminuido, en comparación con el año anterior. Esto demuestra que la energía renovable es una fuerza motriz global y poderosa.

También se evidencia que las ciudades han mostrado señales de ser fuertes impulsoras para el despliegue de la energía renovable, adoptando algunos de los objetivos más ambiciosos para las energías renovables a nivel mundial. En numerosos casos, estos compromisos y acciones han superado las iniciativas nacionales y regionales. Desde Nairobi (Kenia) y Dar es Salaam (Tanzania), hasta Auckland (Nueva Zelanda) y Seattle (EEUU), pasando por Estocolmo (Suecia), más de 100 ciudades alrededor del mundo utilizan actualmente al menos un 70% de electricidad renovable, y 50 ciudades establecieron objetivos de energía renovable que cubren sus necesidades de energía eléctrica, calor, frío y transporte.

Expansión de la transición energética
Los analistas ven una gran oportunidad para que los países impulsen la expansión de la transición energética a los sectores de calor, frío y transporte, teniendo en cuenta que aunque las energías renovables suministran más del 26% de la electricidad global, solo proporcionan el 10% de la energía utilizada para calor, frío, y un poco más del 3% para el transporte. Este desequilibrio entre los sectores energéticos se debe, en gran parte, a un "apoyo insuficiente o inconsistente a las políticas" destinadas a este tema. El resultado ha sido que el número de países con una política de renovables para el sector de calor haya disminuido en 2018.

Pese a la falta de apoyo, el informe reconoce la puesta en marcha de iniciativas relevantes que se han implementado en todos los sectores. Y señala como ejemplos, los biocarburantes sostenibles en el sector del transporte; o los vehículos eléctricos y las políticas de consumo de combustible, que reducen la dependencia general de los combustibles fósiles en el sector. También se incluyen en este apartado políticas ambiciosas, como el mandato de mezcla de etanol del 27%, en Brasil; y el Programa de Estándar de Combustible de Bajo Carbono de California en EEUU, que demuestran la contribución de las energías renovables al sector del transporte. En cuanto a las políticas de los sectores de calor y frío, incluyen códigos de energía para la construcción, incentivos y reglamentación. Estrategias como la fijación de precios del carbono continúan sin ser plenamente utilizadas. A finales de 2018, solo 44 gobiernos nacionales, 21 estados / provincias y 7 ciudades habían implementado políticas de precios del carbono, que cubrían solo el 13% de las emisiones globales de CO2.

"Dado que los países necesitan implementar metas climáticas más ambiciosas en 2020, este informe muestra que hay una gran variedad de oportunidades para incrementar la acción y mejorar la vida de las personas al extender los beneficios de la transición energética a toda la economía", señala el presidente de REN21, Arthouros Zervos.

 

 


 

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