6 objetivos para llegar a la edificación sostenible, más allá de la eficiencia energética

6 objetivos para llegar a la edificación sostenible, más allá de la eficiencia energética

Con el cambio climático como telón de fondo y otros impactos negativos ambientales sobre el planeta, sobre los que los edificios tienen gran responsabilidad, la nueva directora general de GBCe, Dolores Huerta, analiza los seis objetivos claves para la construcción sostenible.

 

 

A menudo cuando hablo con técnicos y compañeros de profesión sobre mi trabajo en GBCe, la asociación de edificación sostenible referente en España, todos me lo resumen en un “¡ah sí!, lo de la eficiencia energética y eso, ¿verdad?”

 

Dolores Huerta, directora general de GBCe

La energía es, sin duda alguna, un tema estrella en nuestra asociación, no en vano el modelo energético de nuestra sociedad, basado en el uso intensivo de fuentes no renovables como el carbón, el petróleo y derivados, etc., es el mayor causante del cambio climático y este último es el reto global más acuciante y complejo al que se enfrenta nuestro planeta.
Y, sin embargo, no es el único. La generación de residuos, la contaminación atmosférica, incluso la pérdida de suelos productivos, la degradación de los océanos o la pérdida de biodiversidad, son otros impactos negativos en los que los edificios también tienen parte de la responsabilidad.

 

En todos estos impactos, la edificación tiene una responsabilidad muy alta. No en vano, construir, mantener y utilizar nuestros edificios es responsable del 30% de emisiones de GEI, el 50% de los materiales que se extraen de la naturaleza y un 35% de los residuos que se generan.

 

Los edificios tienen una responsabilidad muy alta en los impactos negativos que sufre el planeta

 

La edificación sostenible aborda la reducción de todos estos impactos ambientales, sin olvidar su función social que es construir espacios habitables, para vivir, trabajar, formarnos, curarnos o divertirnos, favoreciendo nuestra salud y confort.

Dicho así, suena algo abstracto e intangible, palabrería para vender que últimamente además es tendencia y que muchos se cuelgan como etiqueta, para mejorar su posición en el mercado.
Y, sin embargo, la sostenibilidad, a día de hoy cuenta con un desarrollo normativo que define con detalle qué es y cómo se mide. De hecho, la Comisión Europea en su marco Level(s) define 6 macroobjetivos para la edificación sostenible, así como los indicadores para medir su complimiento.

 

Mitigar el cambio climático
El primer objetivo es minimizar las emisiones de efecto invernadero durante todo el ciclo de vida de los edificios. En los últimos años, con la definición del edificio de consumo de energía casi nulo, hemos avanzado mucho en los requerimientos para evitar sus emisiones en fase de uso, incluso disponemos de una estrategia para disminuir drásticamente las emisiones de los ya construidos (Estrategia Nacional de Rehabilitación ERESEE). Es el momento de poner el foco en el resto del ciclo de vida de los edificios para alcanzar la total descarbonización.

Alcanzar la economía circular
El segundo objetivo es optimizar el uso de materiales y productos en la construcción para reducir los impactos ambientales y avanzar hacia la economía circular. Trabajar más allá del tratamiento de los residuos para conformar un sistema económico que nos permita cerrar el flujo de los materiales que utilizamos, requiere de transformaciones profundas. Para que en un futuro los edificios sean los grandes bancos de materiales para la construcción, necesitamos cambiar la manera en que los diseñamos y construimos, y esto nos llevará a una progresiva industrialización del proceso constructivo. Aumentar la vida útil de los productos e instalaciones es vital, y estrategias como convertirlos en servicios que se alquilan en vez de comprarse serán medidas cada vez más habituales, así lo empezamos a ver en otros sectores como el de los automóviles.

Optimizar el uso del agua
La edificación no es el mayor consumidor de agua en nuestro país si lo comparamos con otros sectores económicos como la agricultura. Esta ha sido durante años la excusa para no abordar la eficiencia en el uso del agua de los edificios, como sí lo hemos hecho con la energía. Sin embargo, el acceso al agua, sobre todo con las consecuencias del cambio climático es uno de los mayores retos para nuestro país en los próximos años, y la edificación no puede ser ajena al mismo.

Conseguir espacios saludables y confortables
La pandemia mundial del COVID19 nos ha demostrado nuestra vulnerabilidad, y la necesidad de que nuestros hogares, lugares de trabajo y de convivencia, sean saludables y nos protejan. Los edificios también pueden ayudar a generar espacios de trabajo más productivos, hospitales que favorezcan la curación y colegios que mejoren el aprendizaje.

 

 

Adaptarnos a los efectos del cambio climático
La mitigación del cambio climático ha concentrado nuestro trabajo en los últimos años. No obstante, los efectos climáticos ya son visibles y algunas amenazas como la subida de las temperaturas medias, los fenómenos meteorológicos extremos y las sequías continuadas, inevitables.
¿Cómo diseñar y renovar nuestros edificios y ciudades para ser resilientes a estos cambios?

Coste valor y riesgo en la edificación sostenible
Para que la sostenibilidad sea clave en la edificación, es necesario que el valor de mercado refleje las mejoras de comporta, de este modo se incentivarán las inversiones seguras, y se lanzará un mensaje claro al mercado y a la sociedad: una inversión en un edificio que no reúna las características de sostenibilidad adecuadas, es una mala inversión.

 

Es el momento de poner el foco en el resto del ciclo de vida de los edificios para alcanzar la total descarbonización

 

Todos estos objetivos van a marcar el futuro del sector en los próximos años, y acabarán aterrizando en nuestro marco reglamentario para convertirse en criterios de obligado cumplimiento. Hasta entonces, quien de verdad quiera apostar por la sostenibilidad, no como una etiqueta de venta sino como una nueva manera de trabajar, con rigor y calidad, puede apoyarse en herramientas que ya existen en el mercado y que están plenamente alineadas al marco Level(s), en suma, hablan el mismo idioma.

 

Las herramientas de evaluación y certificación de edificios sostenibles, como la española Verde, o la alemana DGNB, ofrecen ayuda a profesionales del sector, desde los técnicos y proyectistas hasta los promotores y ejecutores de obras. Estas herramientas se basan en el análisis de ciclo de vida, para tener en cuenta todas las fases de la vida de los edificios, y todos sus impactos.

En el futuro más próximo vamos a oír hablar mucho de sostenibilidad en la edificación, sobre todo ligada a la rehabilitación de edificios. Es el momento de llenar la palabra de contenido tangible, sin olvidar la eficiencia energética, pero con una mirada más completa y enriquecedora.

 

 

 

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