El 84% quiere ahorrar energía, pero la mayoría de las reformas no mejora la eficiencia del hogar

El 84% quiere ahorrar energía, pero la mayoría de las reformas no mejora la eficiencia del hogar

El 84% de los españoles reconoce que el ahorro en costes energéticos es su principal motivación para reformar su vivienda. El 87,5% afirma estar dispuesto a invertir en eficiencia. Y el 76,5% pagaría más por una casa sostenible. Son cifras esperanzadoras. Pero basta con cruzarlas con los datos que recogen los técnicos sobre el terreno para entender que entre lo que declaramos y lo que hacemos hay una brecha considerable.

 

El III Observatorio UCI sobre Vivienda y Sostenibilidad, presentado en junio de 2025, y el Informe OREVE 2025 dibujan, juntos, un retrato claro y urgente del parque residencial español: envejecido, ineficiente y con una renovación que avanza a un ritmo insuficiente para los desafíos climáticos que tenemos por delante.

 

 

La brecha entre percepción y realidad

 

Más del 80% del parque residencial español se considera energéticamente ineficiente. Sin embargo, según el Observatorio UCI, 8 de cada 10 españoles creen que viven en un hogar eficiente, y la nota media que los propietarios otorgan a su vivienda es un 5,7 sobre 10. El 63% ni siquiera conoce el certificado de eficiencia energética (CEE) de su propia casa.

 

Esta desconexión tiene consecuencias reales. El Informe OREVE 2025 lo confirma desde la perspectiva técnica: en el 51% de las rehabilitaciones, las peticiones del propietario coinciden solo parcialmente con las necesidades detectadas por los arquitectos técnicos, y en un 33% están completamente alejadas. Solo en el 15% de los casos existe plena sintonía entre lo que el propietario quiere y lo que la vivienda necesita.

 

 

La estética gana a la eficiencia

 

Cuando los españoles reforman, priorizan lo que se ve. El 80% de las rehabilitaciones se concentra en mejoras estéticas o funcionales, mientras que las actuaciones orientadas a la eficiencia energética quedan en un segundo plano.

 

El caso de la instalación eléctrica, en seis de cada diez viviendas rehabilitadas los técnicos detectan la necesidad de actualizarla, pero solo el 13% de los propietarios acaba haciéndolo. Una instalación obsoleta no es solo un riesgo para la seguridad; es el cuello de botella que impide integrar energías renovables, climatización eficiente o movilidad eléctrica. Sin una instalación eléctrica actualizada, la descarbonización del parque residencial es inviable.

 

 

Lo que hay en juego: plazos, fondos y una tasa de rehabilitación insuficiente

 

El sector de la edificación representa cerca del 40% del consumo energético europeo y el 36% de las emisiones de CO?. En España, el 40% del consumo residencial sigue dependiendo del gas y combustibles fósiles. La Directiva Europea de Eficiencia Energética en los Edificios (EPBD) fija 2030 y 2033, para que los edificios más ineficientes mejoren obligatoriamente su calificación. Para cumplirlos, habría que multiplicar una tasa de rehabilitación anual del parque construido.

 

Los recursos existen: los Fondos Next Generation EU han destinado más de 3.400 millones de euros a la rehabilitación residencial, y el conocimiento ciudadano sobre las deducciones en el IRPF por mejora energética ha pasado al 46% en 2025. Pero el dinero no llega. Menos del 10% de quienes reforman solicitan ayudas públicas, y casi cuatro de cada diez que lo intentan acaban renunciando por:

 

  • Burocracia excesiva (76%).

 

  • Lentitud en la tramitación (39%).

 

  • Obligación de adelantar el dinero (38%).

 

Son cifras que los arquitectos técnicos conocen bien, porque son ellos quienes acompañan a los propietarios cuando el proceso se atasca. Desde el OREVE, llevamos tiempo una conclusión clara: simplificar los trámites no es una mejora accesoria, es la condición para que los fondos lleguen donde deben, y para que lleguen completos, orientados también a actualizar las instalaciones eléctricas que hacen posible la descarbonización real.

 

 

Rehabilitar es ahorrar, es revalorizar, es actuar ahora

 

Más allá del imperativo climático, hay un argumento más inmediato: reformar eficientemente revaloriza la vivienda. Y la voluntad existe, ya que la mayoría de los españoles identifica el ahorro energético como su principal motivación para reformar. Lo que falta es que esa disposición se traduzca en actuaciones completas. Porque cuando la reforma se hace sin tocar la instalación eléctrica, es la infraestructura que hace posible todo lo demás. Como son el caso del autoconsumo, la climatización eficiente o la carga del vehículo eléctrico, donde su actualización representa apenas el 10% del presupuesto de una rehabilitación integral.

 

Los dos informes coinciden en el diagnóstico. Ahora falta que la acción les dé la razón.

 

FUENTE: OREVE