El impulso al calor descarbonizado choca con la realidad del parque residencial

El impulso al calor descarbonizado choca con la realidad del parque residencial

España ha definido con claridad su hoja de ruta hacia la neutralidad climática. Sin embargo, cuando el foco se traslada al interior de los hogares, empiezan a aparecer límites. El último análisis de la Plataforma por la Descarbonización del Calor y el Frío, publicado en marzo de 2026, sitúa la transformación del parque residencial como una de las grandes oportunidades estratégicas del país. Al mismo tiempo, los informes del Observatorio de la Rehabilitación de las Viviendas en España (OREVE) 2024 y 2025 permiten aterrizar ese planteamiento, incorporando una visión más cercana a la realidad del parque edificado.

 

Según el estudio de la Plataforma por la Descarbonización del Calor y el Frío, la calefacción y el agua caliente sanitaria representan cerca del 60% del consumo energético de los hogares y alrededor del 48% de sus emisiones de efecto invernadero. Por tanto, la descarbonización del ámbito residencial pasa, en gran medida, por transformar la forma en que se cubren las necesidades térmicas. Este proceso, además, no se limita a una cuestión ambiental, también mejora la eficiencia del sistema energético y reduce los costes a largo plazo. De hecho, el propio estudio señala que un escenario de “Cero Emisiones” permitiría un ahorro aproximado de 60.000 millones de euros, al tiempo que reduce de forma significativa el consumo energético y las emisiones de CO2.

 

 

Electrificar el calor, una condición necesaria

 

El escenario de “Cero Emisiones” dibuja una electrificación progresiva de los usos térmicos, y soluciones como la bomba de calor adquieren un papel protagonista. En esta misma línea, los informes del OREVE 2024 y 2025 identifican la electrificación como el principal vector de descarbonización en vivienda, reforzando la idea de que la actualización de las instalaciones eléctricas de los hogares será determinante.

 

Ahora bien, que este escenario esté definido y resulte viable no implica que pueda desplegarse sin fricciones en el parque residencial existente. Según los estudios del OREVE, una parte significativa del parque residencial presenta limitaciones en sus instalaciones eléctricas, lo que dificulta la integración de nuevos usos como la climatización eléctrica o la recarga del vehículo eléctrico. En España, más del 75% de las viviendas fueron construidas antes de la entrada en vigor del Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión (REBT), lo que implica que muchas no fueron diseñadas para soportar mayores niveles de electrificación. A ello se suma que, según el Informe OREVE 2025, cerca del 60% de las viviendas rehabilitadas requerían actualizar su instalación eléctrica, aunque esta intervención no siempre se incorpora en las rehabilitaciones.

 

Este contexto no contradice el escenario planteado por el estudio de la Plataforma por la Descarbonización del Calor y el Frío, pero sí lo aterriza. La electrificación no depende únicamente del desarrollo tecnológico o de la rentabilidad económica, sino también de las condiciones técnicas de partida de las viviendas.

 

 

Rehabilitar también es preparar la vivienda para electrificarse

 

El análisis de la Plataforma por la Descarbonización del Calor y el Frío prevé actuar sobre una parte significativa del parque residencial, con un impacto directo en la reducción del consumo energético y de las emisiones. Este proceso se apoya, en gran medida, en la incorporación de tecnologías eléctricas.

 

Desde la perspectiva de los informes OREVE, este enfoque requiere completarse con una actuación específica sobre las instalaciones eléctricas. No se trata solo de mejorar la eficiencia de la envolvente o sustituir equipos térmicos, sino de garantizar que la infraestructura eléctrica de la vivienda pueda soportar y optimizar esos nuevos consumos. De este modo, rehabilitación energética y la electrificación forman parte de una misma transformación. Cuando estos elementos avanzan de forma coordinada, el potencial de las actuaciones se despliega con mayor eficacia. Cuando no ocurre así, surgen limitaciones que afectan directamente a la capacidad de los hogares para participar en la transición energética.

 

 

De la teoría a la práctica en la descarbonización del parque residencial

 

Tanto el estudio de la Plataforma por la Descarbonización del Calor y el Frío como los informes OREVE 2024 y 2025 coinciden en señalar una cuestión de fondo, aunque desde perspectivas diferentes. La transición energética del parque residencial ya no es una incógnita desde el punto de vista técnico ni económico. El reto se sitúa, cada vez más, en su capacidad de aplicación real.

 

El escenario de descarbonización está definido y cuantificado. Sin embargo, su despliegue depende de factores menos visibles, como el estado de las viviendas, la preparación de sus instalaciones o la integración efectiva de las actuaciones en los procesos de rehabilitación.

 

En este sentido, la velocidad de la transición no vendrá marcada únicamente por los objetivos o por la disponibilidad de tecnología, sino por la capacidad de adaptar el parque residencial existente a ese nuevo modelo energético.

 

FUENTE: OREVE