España mira a Europa para acelerar la rehabilitación energética de su parque residencial

España mira a Europa para acelerar la rehabilitación energética de su parque residencial

Reducir la dependencia de los combustibles fósiles y mejorar la eficiencia energética del parque de viviendas se ha convertido en uno de los grandes retos estructurales que España deberá afrontar durante la próxima década. Así lo pone de manifiesto el Informe OREVE 2025, que analiza las experiencias más exitosas recogidas en el Catálogo AccelerateEU de la Comisión Europea y propone trasladarlas al contexto español como palanca para acelerar la transición eléctrica en el sector residencial.

 

El catálogo europeo reúne medidas replicables que distintos Estados miembros han implementado para fomentar el ahorro energético y sustituir el gas y el petróleo en los hogares. Los ejemplos son variados y con resultados concretos. Francia ha prohibido la instalación de nuevos sistemas de calefacción con gasóleo o carbón. Bélgica ha vetado las conexiones de gas en nuevas construcciones e introdujo préstamos a tipo cero para reformas de eficiencia energética. Austria cubre hasta el 100% del coste de sustitución de calderas para hogares vulnerables. Alemania, por su parte, movilizó más de 10.600 millones de euros en inversión total a través de un programa de bonos verdes y generó o preservó en torno a 130.000 empleos en el proceso.

 

Más allá de los incentivos económicos, el informe subraya que la sensibilización y el acompañamiento ciudadano son factores igualmente determinantes. La complejidad del proceso de rehabilitación puede disuadir incluso a quienes están dispuestos a actuar. Modelos como los Espacios Ciudadanos de Energía de Portugal, el programa de ventanilla única de Viena o la orientación técnica y jurídica ofrecida en Estonia a comunidades de propietarios ilustran cómo reducir esas barreras con un coste relativamente bajo.

 

El diagnóstico sobre España es claro: el parque residencial acumula una elevada antigüedad y bajos niveles de eficiencia energética, y carece aún de instrumentos financieros suficientemente accesibles y estables para escalar la rehabilitación eléctrica. Los Planes Nacionales de Renovación de Edificios que los Estados miembros deben presentar antes de finales de 2026 representan, según el informe, una oportunidad clave para articular esa financiación con una estrategia coherente a largo plazo.

 

La conclusión que se extrae de ambos documentos es que los ingredientes para avanzar existen: fondos europeos, marco normativo y tejido profesional. Lo que queda pendiente es trasladar al territorio las lecciones que varios países europeos han demostrado ya que funcionan.