Evitar el contagio de la Covid-19 en los edificios, un reto para la climatización

Evitar el contagio de la Covid-19 en los edificios, un reto para la climatización

En España, las medidas de “desescalado” del estado de alarma comenzarán probablemente a finales de abril o principios de mayo. De hecho,  desde el  14 de abril se ha retornado la actividad de las empresas y entidades del sector público y privado que desarrollan actividades no esenciales calificadas en el RD Ley 10/2020. Con la vuelta de la actividad al interior de los edificios, es fundamental que las instalaciones de climatización ayuden a evitar los contagios en los centros de trabajo, que podría provocar un repunte en el número de afectados por COVID-19.

Ante esta situación, Atecyr manifiesta la necesidad de realizar cambios en las condiciones de mantenimiento y operación de las instalaciones de climatización y ventilación mientras permanezca esta situación de emergencia sanitaria. En este sentido, insta al sector a aplicar las recomendaciones publicadas a nivel europeo en la Federación de Asociaciones Europeas REHVA, disponibles en español en la página de la asociación que agrupa a los técnicos del sector en nuestro país.

Priorizar la seguridad

Analizando estas pautas, Pedro Quiles, vicepresidente ejecutivo del Comité Técnico de Atecyr, señala la necesidad de  “priorizar la seguridad de los usuarios ante el contagio, lo que lleva a cambiar el modo de funcionamiento de las instalaciones, dejando en un segundo plano tanto el bienestar térmico como la eficiencia energética”. Y en función de las características de las instalaciones existentes, “es posible que se deba limitar la ocupación e incluso redistribuir los puestos de trabajo”, indica el experto.

Las instalaciones deben reducir el riesgo de que una persona infectada, que podría ser asintomática, contagie a otros usuarios que estén en el mismo espacio. Además, determinados sistemas de climatización, podrían expandir el coronavirus a otras zonas del edificio, aumentando el riesgo de contagio a personas sanas que puedan estar alejadas de personas infectadas. La higiene y desinfección de suelos, muebles, equipos, etc., es muy importante porque elimina el coronavirus en las superficies que pudieran estar contaminadas por contacto directo o por partículas o gotas con coronavirus que se hayan depositado después de estar unos minutos o incluso horas en el aire. Las instalaciones deben centrarse en que los virus que pudieran estar en gotas o partículas en suspensión, no afecten a otros usuarios, transmitiéndoles la infección.

Ventilación adecuada

Teniendo en cuenta todo lo anterior, “el riesgo del contagio en los edificios se reduce de forma importante con una adecuada ventilación de las estancias”, señala el experto. En el caso de que la instalación sea muy antigua y no disponga de ventilación forzada, lo más adecuado será parar su funcionamiento y optar por abrir en lo posible las ventanas y puertas: la denominada ventilación natural. Como recuerda Quiles, las instalaciones de climatización de los edificios realizadas en los últimos 20 años realizan la función de ventilar los espacios impulsando el aire exterior a las estancias impulsando y extrayendo el aire, para su renovación. La recomendación desde la  Guía de Rehva, es una una ventilación mínima de 10 l/s por ocupante. Y para llegar a la renovación de aire recomendada, “se debe maximizar la ventilación, siendo recomendable siempre que sea posible trabajar sin recirculación, esto es, con todo aire exterior, como se hace en los quirófanos. Si no se alcanza la renovación mínima de aire, se deberá reducir la ocupación máxima simultánea de los espacios”.

Evitar corrientes de aire

Otra de las recomendaciones es que los caudales de ventilación necesarios se realicen con la mínima velocidad del aire, “ya que las corrientes de aire pueden mantener en suspensión las partículas y gotas donde se encuentra el coronavirus, aumentando el riesgo de contagio”. En este sentido, será un  reto  importante ventilar evitando corrientes de aire, con la menor velocidad de aire posible, para lo que será necesario mover los difusores hacia las paredes o zonas sin ocupación. En cuanto a las unidades terminales de recirculación, como fancoils y splits, “deben apagarse o, como mucho, funcionar con el ventilador a la mínima velocidad.

El vicepresidente ejecutivo de Atecyr advierte también que las corrientes de aire pueden mover los pequeños aerosoles con coronavirus que produzca una persona contagiada hacia la zona donde pueda encontrarse una persona sana, contagiándola. “La prevención del contagio, no depende sólo de establecer una distancia mínima entre personas, sino que las corrientes de aire ayuden a eliminar el coronavirus y no a diseminarlo por las estancias. El análisis de las direcciones de las corrientes de aire puede recomendar mover la posición de los puestos de trabajo”, afirma.

Medidas prácticas para operar instalaciones térmicas

Para concluir, Pedro Quiles hace un resumen de las medidas prácticas del documento de Rehva para la operación de instalaciones térmicas en la edificación, que recomiendan las asociaciones de técnicos de climatización a nivel europeo:

  • Asegurar la ventilación de los espacios con aire exterior. Trabajar en lo posible con aire exterior, minimizando en lo posible la recirculación.
  • Poner la ventilación a caudal nominal al menos dos horas antes de la hora de uso del edificio y dejar un caudal más bajo dos horas después del cierre del edificio.
  • Por las noches y fines de semana, no apagar la ventilación. Mantener los sistemas funcionando a bajo caudal.
  • Realizar una ventilación regular con ventanas (incluso en edificios con ventilación mecánica)
  • Mantener la ventilación de los aseos permanentemente: 24 horas/7 días en funcionamiento.
  • No abrir ventanas de los aseos para asegurar la dirección correcta de ventilación.
  • Indicar a los ocupantes del edificio que descarguen los inodoros con la tapa cerrada
  • Cambiar el funcionamiento de las unidades de tratamiento de aire con recirculación a aire 100% exterior. Maximizar la entrada de aire exterior y reducir la recirculación de aire en lo posible.
  • Reducir las fugas de los equipos de recuperación de calor. Parar los recuperadores rotativos.
  • Modificar el control o forzar la maniobra para que los ventiladores estén continuamente encendidos.
  • No cambiar los puntos de ajuste de calefacción, refrigeración y posibles humectaciones.
  • No hacer limpieza de conductos durante este período.
  • Reforzar el mantenimiento de los climatizadores. Reemplazar filtros de aire de acuerdo con el programa de mantenimiento.
  • Los trabajos regulares de reemplazo y mantenimiento de filtros se realizarán con medidas de protección comunes, incluida la protección respiratoria, llevando cuidado con la manipulación de filtros sucios.

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