Junio se despide con caídas cercanas al 32% en las matriculaciones de vehículos eléctricos

Junio se despide con caídas cercanas al 32% en las matriculaciones de vehículos eléctricos

l mes de junio se despide con unas caídas del 31,7% en las matriculaciones de turismos eléctricos debido, en parte, a la “falta de una gestión más homogénea de los fondos del Moves 2020”, según fuentes a Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso del Vehículo Eléctrico (AEDIVE) y la Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos a Motor, Reparación y Recambios (GANVAM), que confirman que en lo que va de año se han detectado 5.206 unidades matriculadas, a lo que hay que sumarle el saldo negativo detectado en los vehículos eléctricos de dos ruedas.

Mayor agilidad en la tramitación de las ayudas

Pese a que las bases del Moves 2020 aparecieron publicadas en el BOE del pasado día 17 de junio, el impacto no ha llegado al mercado, ya que las empresas, que concentran el 60% de las matriculaciones, están a la espera de que las Comunidades Autónomas publiquen en sus respectivos boletines las condiciones específicas de los planes para acceder a esas ayudas, así como los mecanismos para solicitarlas.

Esta situación podría generar una paralización en las ventas de no remediarse, por eso, tanto AEDIVE como GANVAM reclaman mayor agilidad de las autonomías a la hora de acceder a la tramitación y publicación de ayudas. Raúl Palacios, presidente de GANVAM, defiende que “ahora que se ha conseguido incorporar mejoras para las empresas como la eliminación de la exigencia del achatarramiento o la flexibilidad para gestionar las adquisiciones por renting, no podemos perder meses en la tramitación de las ayudas, máxime después de que el confinamiento haya roto el ritmo de matriculaciones, rebajando de 65.000 a 40.000 las previsiones de cierre para 2020”.

Por su parte, el director general de AEDIVE, Arturo Pérez de Lucia, apunta que “democratizar la movilidad significa facilitar el acceso a vehículos eléctricos de última tecnología a ciudadanos cuya situación económica, y más por los efectos de la Covid-19, les impide adquirir cualquier vehículo nuevo y mantener en condiciones el que tengan en propiedad, lo que genera costes recurrentes para las familias y supone un peligro para la seguridad vial”. Sugiere que “una iniciativa, muy sencilla de articular, supondría eliminar vehículos viejos liberando espacio público y reduciendo atascos, pues en la mayoría de los casos, el vehículo en propiedad permanece el 80% de su tiempo parado, y la renovación de un parque de vehículos de movilidad compartida en constante movimiento, que cada tres años se actualiza, frente a los 13 años de media de edad que tienen los vehículos en manos de la propiedad privada”.

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