Las lanas minerales pueden reducir a la mitad el consumo energético en los edificios, según AFELMA
Con motivo del Día Mundial de la Eficiencia Energética, que se celebra cada 5 de marzo, la Asociación de Fabricantes de Lanas Minerales Aislantes (AFELMA) destaca el papel crucial de las lanas minerales en la reducción del consumo energético en edificios nuevos y rehabilitados. Según los datos de la asociación, el uso de este material puede disminuir el consumo energético de los edificios entre un 50% y un 80%, «o lo que es lo mismo, si una familia de cuatro que paga 1.100 € anuales en electricidad y calefacción utilizase aislamiento de lanas minerales podría ver cómo su factura de la luz se reduciría a una cantidad entre 550 € y 220 €», afirma.
La eficiencia energética también es esencial para la protección del medio ambiente. Y en este sentido, las lanas minerales, reconocidas por sus propiedades aislantes, se posicionan como una solución efectiva para optimizar el rendimiento energético de las edificaciones, ya que en invierno posibilitan que los espacios conserven el calor y en verano mantienen el ambiente refrigerado, disminuyendo la necesidad de recurrir al aire acondicionado.
«La eficiencia energética es un pilar fundamental para la sostenibilidad y el bienestar de nuestra sociedad. Debemos priorizar soluciones como las lanas minerales, que no solo reducen el consumo energético, sino que mejoran el confort térmico y acústico en los edificios«, afirma Miguel Ángel Gallardo, presidente de AFELMA, y añade, «la rehabilitación energética de los edificios con materiales aislantes adecuados es una de las formas más rentables y efectivas de reducir la huella de carbono y avanzar en los objetivos climáticos«.
Objetivos de sostenibilidad marcados por Europa
Según el informe presentado por AFELMA, y elaborado por la consultora ARUP el pasado año, la incorporación de aislamientos de lanas minerales en la envolvente térmica de los edificios representa únicamente el 2,5% del carbono embebido total en un edificio residencial de media altura, mientras que su uso puede reducir hasta un 65% las emisiones de CO₂ durante la vida útil del edificio. Esto demuestra que, aunque su impacto en la fase de construcción es mínimo, su contribución a la reducción de emisiones operacionales es significativa.
Este estudio subraya también la importancia de seleccionar materiales aislantes adecuados para disminuir la huella de carbono global de las construcciones y del parque edificatorio en Europa, tal y como han marcado las normativas europeas con los objetivos de reducir las emisiones de gases de carbono en los años venideros.



