Barcelona decreta la emergencia climática

Barcelona decreta la emergencia climática

El Ayuntamiento de Barcelona ha reaccionado contra la crisis climática decretando la situación de emergencia, con un plan de acciones que contempla los 563 millones de inversión.

En el Ayuntamiento de Barcelona reconocen que la crisis climática es una realidad ante la que hay que reaccionar. Y lo ha hecho, con la idea de contribuir a dejar un habitable para las futuras generaciones y, al mismo tiempo, mitigar los efectos de la crisis climática en la ciudad, decretando la emergencia climática en la ciudad. Se trata de un plan de acción dotado de 563 millones de euros para implementar un centenar de medidas dirigidas para que, en 2030, se consiga reducir en un 50% las emisiones de gases de efecto invernadero con respecto a los valores registrados en 1992, situándose en dos millones de toneladas las emisiones de CO2 desprendidas a la atmósfera.

El plan de acción decretado por el Ayuntamiento de Barcelona para 2020-2030 incluye cien medidas “urgentes, contundentes y efectivas”, aseguran fuentes municipales, encaminadas a acelerar “la adaptación de la ciudad ante los episodios climatológicos de los próximos años”, consiguiendo con ello mitigar los efectos y consecuencias a corto y largo plazo.

En su elaboración y configuración de las acciones a implementar han participado más de doscientos expertos, entidades y administraciones que han aportado sus conocimientos a través de las sesiones de la Mesa por la Emergencia Climática.

Más de 563 millones en inversiones

Las medidas a implementar para atajar esta situación contarán con una financiación de 563,3 millones, estructurándose las acciones en torno a siete ejes temáticos que proponen un cambio de modelo.

Así, en el área de movilidad las propuestas se concentran en torno a la reducción del tráfico y la aplicación de la zona de bajas emisiones, en vigor desde el 1 de enero de 2020, con la finalidad de disminuir en 550.000 toneladas las emisiones de CO2.

Las medidas previstas en urbanismos contemplan la transformación, en los próximos años, de unos 15 kilómetros de calles en ejes verdes, incrementando en 40 hectáreas el verde urbano público; asimismo, se realizarán actuaciones en los entornos escolares de doscientos centros educativos para transformarlos en espacios más verdes, accesibles y de encuentro.

En cuanto a energía el objetivo apunta a dotar de mayor protagonismo a la generación de renovables y local en los bloques de viviendas, junto con los equipamientos municipales, incremento de las ayudas a la rehabilitación energética de edificios y creación de una ordenanza energética para los edificios de nueva construcción.

Se contempla también la definición de una estrategia de economía verde, azul y circular para toda la ciudad, como el eje Besòs, y la incorporación de los criterios ambientales, de sostenibilidad y de economía social y solidaria en la contratación pública.

Mientras que para el área de alimentación, la propuesta es la promoción de dietas saludables y bajas en carbono en los comedores municipales y apertura y promoción del mercado mayorista de alimentos frescos, ecológicos y de proximidad en Mercabarna en el 2021, en la de consumo y residuos el objetivo es dotar de un mayor alcance a la estrategia ‘Residuo cero’ en toda la ciudad, consiguiendo aumentar la recogida selectiva hasta un 65% y eliminar los plásticos de un solo uso.

Otro aspecto importante del Plan es el área de cultura y educación, que movilizará ayudas económicas para proyectos que contribuyan a los objetivos del plan Clima y de la Declaración de emergencia climática y promoción de los objetivos contra la emergencia climática en grandes eventos y congresos internacionales de la ciudad.

Por otra parte, el Plan de acción también incluye medidas en los ámbitos de la salud y la calidad ambiental y la preservación de los recursos hídricos. Así, en el primero de los casos se contempla la activación de cien equipamientos municipales como refugios climáticos e impulso de estudios sobre el impacto ambiental de los vehículos motorizados. En cuanto a recursos hídricos, destacar la reducción que se prevé del consumo doméstico de agua hasta 100 litros al día por habitante; aumento de la capacidad del alcantarillado para reducir el riesgo de inundaciones y de vertido en las playas en episodios de lluvias fuertes, y definición de estrategias de protección de las playas y los ríos Llobregat y Besòs.

Escenarios de cambio climático

Según los escenarios de cambio climático analizados, tanto en el comprometido para alcanzar los acuerdos de París de la COP21 -donde el objetivo es impedir que el calentamiento global supere los 1,5 grados-, como en un escenario pasivo -no emprender ninguna medida-, las posibles consecuencias incluyen más olas de calor a finales de siglo, entre ocho y dieciséis al año, lo que derivará en una disminución, de entre un 14 y un 26%, de la lluvia acumulada en la ciudad a finales de siglo. Además, los episodios de lluvia extrema serán más frecuentes, de manera que lo que antes sucedía solo cada 50 años se prevé que suceda cada 35 años.

Esa situación irá acompañada por una pérdida de entre un 30 y un 46% de la superficie útil de la arena en la mayoría de las playas, así como un aumento del riesgo de incendios y pérdida de la biodiversidad y un empeoramiento evidente de la calidad del aire.

Antecedentes

En el 2018 el Ayuntamiento de Barcelona puso en marcha el plan Clima, un programa estratégico con 242 medidas para afrontar los efectos de la crisis climática que giran en torno a cuatro ejes principales: mitigar los efectos del cambio climático, adaptar la ciudad a las consecuencias del cambio climático, priorizar a los colectivos más vulnerables e implicar a la ciudadanía en esta lucha. La Declaración de la emergencia climática en la ciudad amplía y refuerza los objetivos del plan Clima en la lucha contra la crisis climática.

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